¡Hola!

Para esta práctica he escogido el lápiz como objeto físico cotidiano no tecnológico que utilizo habitualmente. Teniendo en cuenta la diversidad de escenarios habituales en los que puede ser utilizado este artefacto (contexto educativo, contexto laboral, ocio en papel, cosmética, arte y otros usos creativos), la interacción con cualquier tipo de lápiz sugiere un affordance perceptible, siendo oculto sólo para aquellos que aún no han aprendido a escribir o los que se han desarrollado apartados de la sociedad (niños pequeños, salvajes o chimpancés). Esto se debe a que, sea cual sea la tipología del lápiz, constituye un objeto que cumple con una serie de características comunes que permiten adivinar su uso y funcionamiento una vez se aprende su significado; independientemente de su finalidad, sus principales componentes son:

  • La mina, que constituye la barra del interior del lápiz, y que puede estar compuesta de distintos materiales según la finalidad del mismo (es la parte que pinta).
  • La madera, que corresponde la barra más gruesa que envuelve la mina, y se coge con la mano cuando se interactúa con el lápiz.

Algunos lápices, especialmente los que se utilizan para escribir, dibujar o para el ocio en papel, incorporan un tercer componente, la goma, situada en el extremo opuesto al que sirve para escribir o dibujar.

Mi propuesta de diseño parte de una mejora del lápiz gracias a la intervención de la tecnología, con un añadido de nuevos elementos que permiten interactuar digitalmente con él.